POST.7
-
Niñas, niñas !! ¿Sabéis? Lorena aún no
se las ha puesto.
-
¿Qué dices? Pues las tiene tan rotundas
que no parecen naturales. Será guarrilla !! No me lo creo, te juro que no me lo
creo.
-
Que no, que no. Os lo juro por bradpit. Ayer coincidí con ella en el urban-spa de los padres de Pitina y me
dejaron tan impresionada que se lo pregunté en las duchas. Le dije, “ay, Lorena, qué bien te las han dejado. ¿Quién
te las ha puesto?” Y sabéis qué me respondió: “¿Quién me ha puesto qué?”. Os imagináis. Y yo le digo, “¿qué va a ser? Las tetas. Te las han dejado
de cine.” Y va ella y me contesta: “No,
no me han puesto nada. Son naturales cien por cien. ¿A qué están bien?”.
-
Encima de cochina es una mentirosa.
Men-ti-ro-sa.
-
Que no, que no, que es cierto.
-
Pues debe ser la única que conozco del paddle que no se las ha hecho. A ver
niñas, ¿quién de aquí no se las ha hecho? Que levante el dedito.
Y nadie levanta ningún
dedito. Las cinco treintañeras se ríen.
-
Lo veis. Si aquí somos cinco y las cinco
nos las hemos hecho. Es que la gente normal se las hace. Serán las mileuristas
las que no se las hacen porque no pueden.
-
Pues yo no sé si hice bien.
-
¿Es que no te gusta cómo te las han
dejado?
-
No es eso, no. Es que desde hace unos
meses mi madre me machaca con lo de que le dé un nieto.
-
Oye, pues le regalas un perrito. Los hay
tan monos y cariñosos.
-
Creo que no va a colar.
-
Pues ni caso, hija. ¿Tú sabes lo que
estropea tener un niño? Estarías loca. Después serías una foca celulítica.
Quita, quita.
-
Ya, eso mismo pienso yo. Pero me anda
dejando caer que igual sólo me deja la legítima.
-
Caray, esas son palabras mayores.
-
Y encima me agobia con que a los niños
hay que darles el pecho durante los primeros meses. Y claro, me angustia pensar
en si puedo dar de mamar con toda esta silicona aquí dentro.
Las otras cuatro se
miran incrédulas entre sí.
-
A ver, Victoria, céntrate. Es que aunque
pudieras dar de mamar estarías loca si lo hicieses. ¿Tú sabes lo que destroza
eso? Nuestra chica de las mañanas lo hacía con su niño y la pobre hasta
sangraba. Le pasaba eso de las vacas: mastitis. Tú estás mal, pero que muy mal.
Si te deshereda que te desherede, que no lo va a hacer, que para eso eres su
ojito derecho. ¿Pero tener un niño? ¿Quién te va a mirar después? Ni tu marido,
fíjate lo que te digo.
-
Victoria. Dile a tu madre que
apadrine un niño de esos que anuncian. Pero con lo que te ha costado modelar
este body, ¿vas a dejar de lucir tus
Valentino’s con tus Jimmy Choos? Tonta serías.
Victoria suspira y
dice, acariciándoselas:
-
Menos mal que tengo unas amigas
estupendas. Tenéis razón. ¿Cómo estropear esta obra de arte? Que dé de mamar
Lorena, con sus tetra-briks
naturales. Ya se operará después, ya, pero luego sólo te harán una chapuza. ¿Os
acordáis de María?
-
Uy, sí, calla. Pobre. Era tan mona, pero
tuvo al engendro ese de niño y mírala ahora. Un adefesio. No me extraña que
Rodrigo la abandonase por otra.
-
Ni a mí. Es que sólo las tontas tienen
hijos.
-
Ahí has hablado. Camarero, pónganos otra
de Moët.








