martes, 8 de enero de 2013



 
 

POST 15
 
               
  
-         Pero tú estás algo loca. ¿Cómo voy yo a tener un niño? Con lo que estropea. Por ejemplo, fíjate en esa.

-         ¿En cuál?

-         En esa. La del bikini anticuado. Esa que va con la niña con manguitos. ¿La ves? Fíjate: esas lorzas, esos rollos, esas grasas, esos colgajos, esa celulitis, … y sobre todo, esas mamas. Es que ya no son pechos, son mamas con estrías. Aggg. Pero qué asco. Y eso que debe ser de mi estatura y poco más de peso. Pero ya está pocha. Pochita, como esas peras pasadas que da grima tocarlas. ¿Sabes lo que te digo?

 

-         Me parece que exageras.

-         ¿Qué exagero? A ver. ¿Cuántos años le echas a esa mamaíta?

-         No sé … cuarenta.

-         ¿Y cuántos me calculas a mí?

-         ¿A ti? ¿A ti?

-         Sí, a mí.

-         Pues … treinta y cinco.

-         Cuarenta y tres, bonita. Cuarenta-y-tres. Y ya ves, como estoy. Ni una estría, ni un rollito, … todo lo tengo en su sitio y muy bien puesto. Pero claro, para esto hay que cuidarse. Dormir tus ocho horas todos los días, hacer tu jogging, tu pilates, tu Bikram yoga, …

-         ¿Tu qué?

-         Tu Bikram yoga. No me digas que no sabes lo que es.

-         Pues no.

-         Pues mira, es lo más. En 90 minutos tienes que hacer 26 posturas en una sala a 40º. Quedas como nueva. La piel te queda tersa. Es una maravilla. Vamos, ni con quince tenía yo este cutis, todo lleno de espinillas y granos. ¿Tú te crees que esa celulítica de la niña podría conseguir este resultado? Primero que no podría, o porque no tiene dinero o porque tiene dinero pero no tiene tiempo. Mira, sin ir más lejos, yo tengo una prima así. Una pobre desgraciada. ATS, sabes, con una niña más o menos de la edad de la de esa, la de los manguitos, y no da, la pobre. Se quedó embarazada, pobrecita. Se estropeó del todo. El padre de la niña, normal, un dermatólogo con consulta privada, además del hospital. Su BMW, su peña gastronómica, sus cosas, ¿me entiendes? Ella toda deteriorada. Y yo diciéndole: tienes que cuidarte un poquito, tienes que cuidarte un poquito. Y ella, es que no puedo, que si la niña hay que llevarla a clase de ballet, que si lenguaje musical, que si revisión de no sé qué, que si hay que dedicarle tiempo y hablar con ella y jugar con ella, ... Y eso que dejó de trabajar. En resumen: es tres años más joven que yo y es una pobre desgraciada.

-         ¿Y él?

-         ¿Quién?

-         Pues el dermatólogo.

-         ¿Él? Pues lo que tenía que ser. Nueva ATS. Coincidimos en la misma Bikram. Y tú me vienes con que tenga un niño. Por favorrrr. ¿Estás tonta o qué?